Recientemente se han obtenido, con ayuda de tecnología de última generación (cámaras trampa y pequeñas grabadoras digitales), valiosos registros fotográficos de ejemplares junto con sus crías, lo que reavivó el interés por la especie y su necesaria preservación. La presencia del gato andino se monitorea con gran esfuerzo por acción de grupos comprometidos en cuatro países: Perú, Bolivia, Argentina y Chile, donde vive en los ambientes áridos y fríos de la puna y de la estepa sur andina. Es, como todo felino, un hábil escalador y suele instalar su madriguera en las cuevas u oquedades de los escarpados farallones. De hábitos solitarios y crepusculares el gato andino llega a vivir en alturas cercanas a los 5000 metros, como lo demuestra el hallazgo de excrementos acumulados en "letrinas" (espacios acotados que utiliza para defecar) ocultas en roquedales cercanos al límite de los hielos glaciares. Su alimento preferido es la carne de vizcacha, y solo en caso de necesidad extrema ingiere roedores pequeños o lagartijas. Se piensa que las hembras tienen una cría por lechada, ya que en las grabaciones registradas mediante las cámaras ocultas se las ha visto acompañadas siempre por un solo cachorro, lo que dificulta aún más el proceso de recuperación poblacional. Debido a que la supervivencia del gato andino se encuentra críticamente amenazada por factores graves, como la contaminación de los ríos con desechos de metales pesados y cianuro, la desecación de los ojos de agua y la caza, la especie ha sido incluida en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Su futuro, como el de muchos otros animales de la región, depende de las acciones que tomemos para resguardar el medio ambiente en el cual vive desde hace milenios.
El gato andino y la arqueología
Algunos años atrás, mientras se realizaban trabajos arqueológicos en Laqo, un importante adoratorio perteneciente al sistema de ceques inca ubicado junto al primer tramo del Capaq Ñan (o camino principal) que se dirige al Antisuyu desde la ciudad de Cusco, se desenterró una escultura de piedra de porte mediano y forma circular, que sobre el borde superior presenta tallada la figura de un animal recostado. Los arqueólogos que intervinieron en el descubrimiento describieron en primera instancia a dicha figura como una "nutria de rio" debido a la connotación acuática de aquel mamífero y a que la pieza de la que forma parte se encontró colocada en un sector del recinto donde proliferaban los canales de agua. Con el tiempo, y mediante el estudio comparativo de la escultura, se llegó a la conclusión de que ésta figura no representa a aquel animal sino mas bien a un gato montés, mas precisamente al Leopardus Jacobita, especie cuyo hábitat es, como se mencionó al principio, la sierra alto andina. Conocido como Titi en lengua aimara y como Osqollo o Chinchay en quechua, este bello felino de pelaje gris rojizo fue ungido en la ideografía de los petroglifos tallados sobre las rocas de los Andes, desde época prehistórica, como una poderosa entidad de orden cósmico.
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| Petroglifos de Toro Muerto, Arequipa, Perú |
Luego del hallazgo el monolito en cuestión fue trasladado al Museo Regional de Cusco y colocado en una de las salas de la gran casona que otrora perteneciera a la familia del Inca Garcilaso, donde se lo exhibió por algún tiempo bajo una filiación equívoca. Al asumir como directora de aquel espacio cultural la antropóloga Ana María Gálvez se llevaron a cabo una serie de mejoras, entre las que se incluyó la actualización museográfica de las salas. La escultura fue entonces objeto de un nuevo estudio cuyo resultado permitió finalmente establecer su identidad correcta como Chuqui Chinchay o el Felino de fuego, animal que se encuentra presente en los antiguos mitos andinos y al que se le atribuye el poder de transmutación entre los cuatro diferentes espacios del cosmos. La interesante y minuciosa labor de investigación llevada adelante, así como sus conclusiones, fue publicada en 2021 por Sinco Editores de Lima con el título: "Chuqui Chinchay, Deidad del Agua - Animal de Poder en la Cosmovisión Andina".
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| Qoyllursayana, ©Museo Regional de Cusco, Casona del Inca Garcilaso |
El mito del Qoa
Un antiguo mito de los pueblos andinos, muy pero muy anterior a la época de esplendor Inca, nos habla del Qoa, un felino sobrenatural que emerge de puquios y manantiales en forma de nube negra y se desplaza hacia el cielo manteniendo su cola conectada a la fuente de agua. Lanza rayos, produce truenos, escupe granizo, convierte su orín en lluvia y despliega el arco iris; "espíritu poderoso, bueno y malo al mismo tiempo", prodiga la fecundidad de la tierra o la destruye. Era muy respetado porque disponía del agua, pudiendo transformarla en lluvia benigna, tormentas torrenciales o granizo devastador.
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| Textil arqueológico con diseño de felinos ©MNAAHP/Lima, Perú |
| Vasija cultura Nasca ©MNAAHP |




